Ciudad de México
El caso Ayotzinapa muestra la necesidad de que los Grupos Interdisciplinarios de Expertos Independientes, conocidos como GIEI, cuenten con reglas claras sobre su creación, funciones y límites, señaló José María Soberanes Díez, profesor-investigador de la Universidad Panamericana.
En entrevista, el especialista sostuvo que estos mecanismos internacionales pueden ayudar a hacer justicia cuando las instituciones nacionales no funcionan adecuadamente, pero también advirtió que existen riesgos si su intervención no está debidamente regulada.
“Se puede ayudar a hacer justicia cuando están funcionando mal las instituciones nacionales, pero también existe el riesgo de que haya un sesgo y una imposición internacional a las autoridades nacionales si extralimitan sus funciones de coadyuvancia”, señaló.
Soberanes Díez consideró que, en investigaciones de alto impacto, el trabajo de estos grupos debe mantenerse en favor de las víctimas y de la búsqueda de justicia, sin convertirse en una disputa mediática o en una presión anticipada sobre los organismos de justicia interna.
“El trabajo genuino debe estar en favor de las víctimas todo el tiempo, coadyuvando a las autoridades y no declarando responsabilidades penales en forma anticipada, para que no se vuelva un asunto mediático, sino que se busque colaborar con el accionar de la justicia”, expresó.
Al referirse al caso Ayotzinapa, el académico lo calificó como un hecho lamentable y sostuvo que, pese a las distintas investigaciones, informes y versiones construidas en torno al caso, aún no se ha respondido lo principal: ¿qué ocurrió con los 43 estudiantes desaparecidos?
“Tenemos muchas versiones de los hechos, pero no tenemos lo más importante, que es el paradero de los 43”, afirmó.
Soberanes Díez recordó que en torno al caso se han presentado distintas versiones, desde la llamada “verdad histórica” atribuida al exprocurador Jesús Murillo Karam, hasta los trabajos del GIEI y una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Sin embargo, señaló que el caso no ha terminado de judicializarse y la justicia a nivel interno no ha dado una respuesta suficiente a las víctimas.
Para el especialista, una de las lecciones que deja Ayotzinapa es que los mecanismos internacionales deben acompañar a las autoridades, señalar errores cuando sea necesario y contribuir a la justicia, pero sin sustituir a fiscalías, procuradurías, ministerios públicos o jueces.
“No se trata de solapar o de pretender sustituir a las fiscalías o procuradurías o ministerios públicos. La verdadera función de un GIEI es acompañarlos y no intentar ganar la verdad mediática, el lugar en los medios, sino preocuparse realmente por las personas de carne y hueso”, dijo.
Soberanes Díez planteó que una reforma urgente al modelo GIEI debe establecer en qué casos pueden crearse estos grupos y en cuáles no, para evitar decisiones discrecionales y dar mayor certeza a su funcionamiento dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
“Debería existir todo un marco normativo que regule los GIEI. Ahora no existe y han estado funcionando sobre la marcha”, señaló.
El profesor-investigador subrayó además que el cumplimiento de las garantías constitucionales y de debido proceso deben respetarse en todo momento, también por los GIEIs, que no deben ver en estas garantías un obstáculo para investigar violaciones graves a derechos humanos, sino que deben respetarlas una condición para fortalecer sus propias investigaciones.
“Cumplir las garantías constitucionales no es un límite a la investigación, es el vehículo que permitirá que sea una mejor investigación”, sostuvo.
Soberanes Díez concluyó que el punto central de los GIEI y de cualquier investigación de este tipo debe ser la protección de la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales, tanto de las víctimas y sus familiares, como de las personas investigadas, especialmente cuando sus derechos han sido transgredidos por autoridades gubernamentales.
“Lo importante de los GIEI, de las investigaciones y de todo, son las personas, es su dignidad”, concluyó.