Aunque es la segunda causa de muerte en mujeres en el país, el cáncer cervicouterino es prevenible en 99,7 % de los casos.

En México, cada día se detectan alrededor de 28 nuevos casos de cáncer cervicouterino y mueren aproximadamente 13 mujeres por esta causa, mientras que cerca del 80 % de las pacientes llega a los servicios médicos en etapas avanzadas, lo que reduce sus posibilidades de supervivencia.

Aunque esta neoplasia se mantiene como la segunda causa de muerte en mujeres en el país, es 99,7 % prevenible.

“No puede ser que las mujeres hoy sigan muriendo por una enfermedad que pudo haber sido evitada”, afirmó la oncóloga Lucely Cetina.

En las comunidades indígenas, esta problemática se acentúa por barreras culturales, económicas y sociales, por lo que organizaciones mexicanas presentaron la campaña ‘Mujer Fuerte, Gunaa Nadipa’, con el objetivo de reducir las brechas en comunidades oririginarias en la educación, prevención y detección del cáncer cervicouterino.

Prevención pendiente

Este rezago se mantiene pese a que existen herramientas eficaces para prevenir la enfermedad, como la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), la detección oportuna y la educación en salud. “Si vacunáramos a toda la población y fortalecemos la detección, podríamos incluso erradicar esta enfermedad”, sostuvo Cetina.

Sin embargo, la cobertura sigue siendo limitada y las barreras estructurales persisten. Factores como el nivel socioeconómico, la falta de información y los tabúes en torno a la salud sexual dificultan que muchas mujeres accedan a revisiones médicas a tiempo. “Muchas mujeres no saben que hay una vacuna o que pueden detectarlo a tiempo”, añadió la especialista.

La magnitud del problema también se refleja en otros tumores ginecológicos. En 2022, el cáncer de endometrio registró más de 5,300 nuevos casos y 1,300 muertes en el país, mientras que el de ovario superó los 5,100 diagnósticos y dejó más de 3.300 fallecimientos, lo que evidencia una carga sostenida en la salud femenina.

A esto se suma un contraste económico: tratar un caso de cáncer cervicouterino puede costar hasta unos 35,000 dólares en etapas iniciales y superar los 350,000 dólares en fases avanzadas, frente a la vacunación, que representa una intervención mucho más accesible.

Las desigualdades se profundizan en comunidades indígenas, donde la falta de información en lenguas originarias, la distancia con los servicios de salud y las barreras culturales retrasan el diagnóstico y la atención.

Respuesta en territorio

En este contexto, la campaña ‘Mujer Fuerte, Gunaa Nadipa’ busca acercar información y herramientas de prevención mediante materiales en español y zapoteco, así como jornadas comunitarias enfocadas en educación y detección temprana en Oaxaca.

“Este proyecto no busca llevar soluciones externas, sino construir junto con las comunidades procesos de salud pertinentes y respetuosos”, explicó Mayra Galindo, directora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer.

Cetina insistió en que el cambio depende de acciones coordinadas. “Educación, difusión y comunicación son fundamentales para evitar que una mujer joven llegue con un cáncer que pudo haberse prevenido”, dijo.

Redacción / La Voz de Michoacán