El domingo pasado en el marco del 8 de marzo, las mujeres en Morelia, todo México y múltiples partes alrededor del mundo, salieron a la calle, con el objetivo de acuerpar una de las exigencias sociales más dignas de la historia
Marisa Barbosa Serrato colaboradora de La Voz de Michoacán
Dentro del recorrido de la historia humana, sin duda hay una virtud que ha logrado el gran avance del colectivo, siendo sin duda parte de los cimientos de las sociedades en cualquier parte del mundo: la empatía. Entendiéndola como: “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.” Lo que toda nuestra vida nos han dicho, el ponerte en el lugar de la persona que está frente a ti.
El domingo pasado en el marco del 8 de marzo, las mujeres en Morelia, todo México y múltiples partes alrededor del mundo, salieron a la calle, con el objetivo de acuerpar una de las exigencias sociales más dignas de la historia: eliminar la desigualdad y violencia de género.
Honestamente, me sigue impresionando que a pesar de vivir en un país donde cada dos horas y media matan a una mujer - 10 feminicidios al día- las noticias y redes sociales en lugar de ser utilizadas para generar conciencia, sobre la situación en la que vivimos más de la mitad de la población, sean instrumentos de difusión de noticias y narrativas amarillistas; desde los daños a los monumentos históricos, hasta el excesivo foco de atención a discusiones entre hombres, mujeres e incluso extranjeros, quienes se mostraban ofendidos por la iconoclasia durante las marchas.
Así es, se llama iconoclasia, no vandalismo como incorrectamente le llaman, la diferencia radica en el propósito de la acción, mientras el primero tiene fines políticos y sociales, el segundo se enfoca únicamente en el daño sin un propósito u objetivo. Es impresionante, pero, sobre todo, alarmante leer los comentarios llenos de odio y violencia, publicados en las redes sociales; no hay duda de que nos hace falta mucho trabajo por hacer.
El jueves pasado vimos a Messi, muy sonriente en la Casa Blanca mientras Donald Trump hablaba de los bombardeos en Irán y la crisis humanitaria de Cuba; dos días después, la cumbre “Escudo de las Américas” convocada por Estados Unidos en Miami, donde los representantes de los gobiernos de derecha de Argentina, Bolivia, Guyana, El Salvador, Trinidad y Tobago, Panamá, Paraguay, Honduras, Chile, República Dominicana y Ecuador, sonreían mientras Donald Trump daba uno de los discursos más racistas e intervencionistas del siglo XXI. Que indigna representación de sus poblaciones latinoamericanas y sus luchas históricas.
¿Será que este sistema fundado en el consumo infinito, la acumulación ilimitada de riquezas y privilegios, nos han quitado la posibilidad de ponernos en el lugar de la o el otro?
Yo estoy segura que no necesitamos pasar por la desgracia de exigir justicia por un feminicidio cometido a una mujer de nuestra familia, para por fin, entender la realidad en la que viven las mujeres, no necesitamos ser árabes para lamentarnos el bombardeo estadounidense donde perdieron la vida más de 160 niñas iranies; tampoco creo que se necesite ver tu casa destruida por una bomba para indignarnos por la guerra o tener que pedir refugio humanitario en cualquier parte del mundo para repudiar al genocidio y la persecución.
Se que eventualmente vendrán tiempos mejores, pero mientras transitamos estos tiempos tan duros como humanidad, no se te olvide que la empatía, también es un hábito que podemos adquirir, practica procesos conscientes de empatía diaria y foméntala con todos tus vínculos, no olvidemos que las buenas acciones, aunque nunca lleguen a las noticias, la verdad es que al final del día, son las que sostienen nuestra humanidad y lo más valioso que tenemos como especie humana: nuestra diversidad.
*LRCI /Política Exterior/ Paradiplomacia/ Feminista
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