Fue descubierto de forma fortuita en 1975, cuando localmente se le denominó “La Inquisición”, aunque durante años recibió poca atención

Jorge Orozco Flores, colaborador La Voz de Michoacán

El Museo Regional Michoacano albergó la presentación del libro “Un mural recuperado. La lucha contra la guerra y el terror de Philip Guston y Reuben Kadish”, escrito por el investigador Eugenio Mercado López, en un evento que coincidió con las celebraciones por los 140 años de historia de ese recinto ubicado en la calle Allende de esta capital michoacana.

La mesa de comentaristas incluyó al propio autor, Eugenio Mercado López, y a la doctora Catherine R. Ettinger, junto con el director del museo, Jaime Reyes Monroy, quien fungió como anfitrión.

El acto resaltó el valor patrimonial del mural “La lucha contra el terrorismo” (también conocido como “La lucha contra la guerra y el terror”), pintado entre agosto de 1934 y enero de 1935 por los jóvenes artistas estadounidenses Philip Goldstein (quien luego adoptó el apellido Guston) y Reuben Kadish, con la participación del poeta Jules Langsner.

Mercado López describió el mural como una obra de “grandes dimensiones, casi 100 metros cuadrados”, con “figuras de gran fuerza que recuerdan algunas las obras del Renacimiento”.

Explicó que las imágenes transmiten “una intensa crudeza al mostrar un conjunto de víctimas y victimarios, escenas de tortura, encapuchados, así como símbolos fascistas, comunistas o alusivos a la Inquisición”.

El conjunto resulta “impactante, pero a primera vista también confuso”, lo que complica desentrañar su mensaje, aunque su tema central es “el drama universal e intemporal de la opresión del hombre por el hombre a través de la barbarie”.

El mural, creado con el apoyo del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros y el entonces rector de la Universidad Michoacana Gustavo Corona, tuvo una existencia azarosa.

Inicialmente generó expectativas como parte de un proyecto cultural universitario, pero fue cubierto en la década de 1940 —probablemente por sus alusiones a la Iglesia católica, desnudos o por no encajar en el discurso museográfico de la época— y permaneció oculto por tres décadas.

Fue descubierto de forma fortuita en 1975, cuando localmente se le denominó “La Inquisición”, aunque durante años recibió poca atención.

Su revaloración comenzó a finales del siglo XX, impulsada por el reconocimiento internacional de sus autores: Philip Guston se convirtió en uno de los principales exponentes del expresionismo abstracto en Estados Unidos, mientras Reuben Kadish destacó en la escultura expresionista.

Desde 1997 se iniciaron gestiones para su restauración, pese a daños por el tiempo, que culminaron gracias a fondos de instituciones nacionales como la Secretaría de Cultura federal, el INAH, el INBA y el Gobierno de Michoacán, así como del Grupo Cinépolis y la Fundación Guston.

El mural fue reabierto al público en enero de 2025.

La doctora Catherine elogió el libro por su “prosa clara, fluida y accesible”, que permite lecturas múltiples de la obra inspiradas en Panofsky. Destacó una descripción minuciosa que revela detalles inadvertidos a primera vista, pese a la intensidad y crudeza de las imágenes, que no buscan ser “bellas” en el sentido convencional.

Subrayó también el análisis técnico —la combinación de fresco y secco, el manejo de perspectivas— que ilumina la relación entre la obra y la arquitectura del patio, y la reconstrucción de contextos biográficos e históricos, incluyendo vínculos entre Estados Unidos y México en las primeras décadas del siglo XX, la influencia de Siqueiros y experiencias traumáticas como la destrucción de arte por el Ku Klux Klan.

“Muchos de nosotros, al enfrentarnos a esta pintura tan intensa, sentimos inicialmente cierto rechazo”, dijo Catherine.

Agregó que la descripción de Mercado le permitió “advertir elementos y detalles que antes no había percibido”, apreciando la obra “de una manera mucho más profunda”.

El libro, fundamentado en investigaciones previas pero inaccesibles al público general, busca difundir el proceso de creación, desvalorización, revaloración y restauración del mural, así como rendir tributo a las contribuciones colectivas que lo preservaron.

El libro presentado está disponible solamente en versión digital, descargable de forma gratuita mediante un código QR. A la fecha no se ha editado en papel por razones de presupuesto.

Jorge Orozco Flores, es autor del libro “La duda ofende” (2017); fue secretario de Difusión Cultural de la UMSNH.