Morelia, Michoacán/Félix Madrigal/ACG

Antes de que los gaspachos ocuparan un lugar habitual en la esquina de Vicente Santa María y Ana María Gallaga, hubo una carretilla que recorría las calles de Morelia cargada de mercancía. Era la de Octavio Pérez, un hombre que comenzaba a ganarse la vida llevando productos desde el antiguo mercado de San Juan hasta el mercado de Santo Niño, cuando la Central de Abastos todavía no existía como tal en la ciudad.

Octavio Pérez era el abuelo de José Juan Silva, quien hoy continúa con el negocio familiar que, según recuerda, comenzó aproximadamente dos o tres años después de que abriera el Mercado Independencia. Lo que empezó de manera sencilla, con una carretilla y después con unas mesas bajo una sombra, ha pasado por varias generaciones hasta llegar al puesto que actualmente se encuentra en una de las esquinas del mercado.

Y en ese mismo lugar, entre fruta picada, cítricos y el tradicional gaspacho moreliano, nació con los años una preparación que ahora forma parte de la identidad del negocio: el Gaspacoco, una combinación que lleva el gaspacho dentro de un coco y que comenzó, como muchas cosas, a partir de un simple antojo.

La idea surgió por un cliente habitual que venía de fuera de Morelia y que disfrutaba mucho del coco. Acostumbraba pedir que le agregaran coco a su gaspacho, pero un día la fruta estaba demasiado dura para picarla. Fue entonces cuando encontró una solución sencilla: pidió que le abrieran el coco y colocaran el gaspacho directamente dentro.

Aquella petición no se quedó solamente en el gusto de un cliente. Otros comensales comenzaron a ver la preparación y a pedirla de la misma manera, hasta que poco a poco se convirtió en una de las especialidades del puesto.

El Gaspacoco lleva la pulpa del coco y dentro se coloca el gaspacho tradicional, con los ingredientes que caracterizan a esta preparación moreliana. Al servirse directamente en el coco, también conserva parte del sabor de la fruta y del agua que contiene.

José Juan cuenta que la preparación ya llevaba varios años cuando comenzó a hacerse más conocida. La visita de un streamer identificado como Ghiro ayudó a que más personas conocieran el producto después de que grabara el lugar y mostrara la especialidad.

Pero detrás de ese coco abierto y lleno de gaspacho hay una historia por la cual todo inicio. José Juan tiene 37 años y prácticamente aprendió el oficio desde niño. Sus primeros recuerdos trabajando en el negocio se remontan a cuando tenía siete u ocho años y todavía cursaba la primaria.

Su abuelo se encargaba de que poco a poco aprendiera las tareas del negocio. Primero eran labores sencillas, como exprimir naranjas y estar pendiente de algunas cosas, y conforme crecía también aumentaban las responsabilidades. Era la manera en que una generación enseñaba a la siguiente no solamente a trabajar, sino también a conocer un oficio que con el tiempo terminaría convirtiéndose en parte de su propia historia.

José Juan recuerda que durante muchos años combinó el negocio familiar con sus estudios y otros trabajos. Aunque su presencia en el puesto fue intermitente durante algunas etapas, actualmente lleva alrededor de tres años trabajando ahí de manera continua.

La historia del lugar también está ligada a la propia evolución del Mercado Independencia. El negocio familiar no comenzó con la estructura que tiene actualmente. Fueron primero unas mesas y una sombra, y con el paso de los años se fue modificando hasta convertirse en el espacio que hoy conocen algunos morelianos simplemente como “los gaspachos de la esquina”.

Aunque el puesto se encuentra fuera del inmueble del mercado, José Juan explica que existe una relación con la administración del Mercado Independencia y que se maneja bajo las condiciones correspondientes a los espacios que tienen actividad alrededor del lugar. La estructura y el crecimiento del negocio, señala, han sido resultado del propio trabajo familiar y no de algún apoyo gubernamental para su instalación.

Aquí también hay una mezcla de familia, amistades y conocidos. La encargada del negocio es una de sus tías, mientras que otra de las personas que trabaja con ellos es originaria de San Nicolás Obispo, comunidad conocida por la elaboración de molcajetes y de donde también son sus abuelos. En un negocio que lleva varias generaciones, las relaciones se extienden más allá del parentesco.

Para la familia, el negocio sigue siendo parte de una historia que comenzó mucho antes de las redes sociales y de las preparaciones que hoy llaman la atención de los clientes. Es la misma actividad que su abuelo, Octavio Pérez, inició después de recorrer la ciudad con una carretilla y que después pasó de unas mesas sencillas a un puesto establecido en las inmediaciones del Mercado Independencia.

Actualmente, quienes quieran conocer el lugar pueden encontrarlo en Vicente Santa María esquina con Ana María Gallaga, a espaldas del Mercado Independencia y cerca del estacionamiento. El horario habitual es de 8:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, de lunes a domingo, aunque José Juan aclara que hay días en los que las condiciones del Centro Histórico obligan a cerrar.

El Gaspacoco terminó convirtiéndose en una parte más de una historia familiar que comenzó con una carretilla y que, varias décadas después, continúa entre cocos, frutas y vasos de gaspacho en una esquina de Morelia.