Morelia, Michoacán
Restringir el derecho al voto por familia o nivel de escolarización, una propuesta que comenzó en Estados Unidos y ha comenzado a permear en México, regresaría al país a “épocas ya superadas y no ayudaría a consolidar la democracia”.
Así lo afirmó el aspirante a la Coordinación Estatal para la Defensa de la Cuarta Transformación, por Morena, Carlos Torres Piña, en conferencia de prensa.
Ante la propuesta de implementar el voto por familia, generalmente ejercido por el hombre, exigir un conocimiento mínimo acreditable mediante examen sobre el funcionamiento del estado Mexicano o requerir un nivel mínimo de escolarización, Torres Piña se dijo en desacuerdo.
“Al contrario, lo que queremos es que cada vez más personas participen, que hagan valer su derecho a votar”, indicó.
Recordó que apenas en la segunda mitad del siglo XX las mujeres mexicanas lograron el reconocimiento del derecho a votar, “y ahora quieren que ellas ya no lo hagan”.
Refirió que estos posicionamientos proceden del espectro político de la derecha, y llevarían a “regresar a épocas ya superadas, y que no ayudan a la consolidación de la democracia”.
Movimientos de corte conservador, como tradwifes, nacidos en la Internet y populares en Estados Unidos, promueven el establecimiento del voto por familia, a cargo del hombre jefe de familia, sin definir la opción en caso de hogares encabezados por mujeres.
En el caso de México, a partir de julio se ha posicionado en la conversación el tema, de la mano de personas como Natalia Torres, abogada que promueve el derecho al voto condicionado a un conocimiento mínino sobre la República, y Javier Albarrán, politólogo militante del Partido Acción Nacional (PAN), que habla del voto familiar, a cargo de los varones, aunque con la posibilidad de ser ejercido por las jefas de familia.
Los argumentos fundamentales de estos posicionamientos son la necesidad de asegurar que los electores entienden la responsabilidad que adquieren al votar, y reducir la posibilidad de compra del voto, además de promover el sufragio sobre los intereses familiares más que individuales.